En varias oportunidades ha circulado un correo que asegura que Microsoft acaba de comprar Linux y que a partir de una determinada fecha ya Linux no será libre, ni gratis, ni de código abierto. Ese correo es una broma, pero seguramente ha ocasionado más de un susto. Por otro lado, un software como OpenOffice, un sustituto de Word, Excel y Power Point con más de 100 millones de usuarios en el mundo, ha sido mantenido por una empresa privada como Sun Microsystems, recientemente adquirida por una enorme empresa como es Oracle. Esta empresa ahora paga el mantenimiento de OpenOffice. ¿Es posible que más adelante lo transforme en software privativo?
Amables lectores usuarios de software libre y aquellos que piensan serlo en el futuro: tranquilícense, nada de eso va a pasar, simplemente porque no puede pasar. La licencia que ampara estos desarrollos de software libre obliga a quienes les hacen modificaciones que el resultado también sea libre.
Este es un aspecto crucial, porque la migración a software libre tiene entre sus objetivos independizarse de grandes trasnacionales como Microsoft y Oracle, es decir, garantizar la soberanía tecnológica. El software libre se mantiene gracias a la acción de voluntarios alrededor del mundo, en muchísimos casos un voluntariado de un altísimo nivel técnico.
Vamos pensar mal y a suponer que Oracle, como está financiando el mantenimiento de OpenOffice, decide pagar sólo a quienes hacen adaptaciones que lo desvíen de su objetivo principal, que es ofrecer una "suite" de programas de oficina de código abierto que además sea compatible con Word, Excel y Power Point. Ni siquiera este escenario sería problemático, porque seguramente habrá un voluntariado que continuará el desarrollo original, en un producto diferente. Esta acción se denomina un "fork", que hace alusión a una bifurcación, o como decimos, “una ye", de dos proyectos en el que cada uno sigue su camino.
Preventivamente, ya surgió un “fork” para OpenOffice, y se creó un proyecto independiente llamado "LibreOffice", en el que participa un buen porcentaje de los desarrolladores originales y en el que Oracle no tiene arte ni parte. Como usuario, en cualquier momento puedo decidir si desinstalo el OpenOffice e instalo el LibreOffice, que en estos momentos son casi iguales. El software libre está blindado, de modo que usarlo es una garantizada inversión en soberanía.
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