martes, 30 de noviembre de 2010

Error de la publicidad por emplazamiento

Voy a aprovechar el excelente artículo que Luigino Bracci puso en su blog sobre la publicidad que le hacemos a Microsoft por emplazamiento, en general involuntaria,  y hacer causa común para tratar de lograr un pequeño efecto en la conciencia revolucionaria, que debemos ir construyendo en varios frentes a la vez.


Sabemos que sería inconcebible que los compañeros Mario Silva o Tania Díaz tuvieran una lata de Coca Cola encima de la mesa durante la emisión de sus programas televisivos. La razón es que la Coca Cola es uno de los símbolos más feroces del imperio estadounidense, una trasnacional que además ha tenido numerosas denuncias de tratamiento indebido a sus trabajadores.


En mi opinión, es lo mismo cuando se trata de mostrar una computadora con Windows. Microsoft es una de las empresas más grandes del mundo, tan ubicua hoy en día como la Coca Cola. Esa empresa de software, además, también ha tenido un historial de demandas, sobre todo por plagio y por intento de monopolización del mercado. Demandas que en muchos casos han sido exitosas y que los han obligado en varias ocasiones a pagar fortunas a los demandantes.


Nosotros debemos apretar el paso de las transformaciones sociales y económicas.  No conformes con seguir usando software de Microsoft entre las filas revolucionarias y pagando por ese software (sí, cuando Ud. compra una computadora que ya trae Windows, una parte de el costo va a Microsoft), hacemos publicidad con frecuencia en los medios del estado. Hasta por la radio, porque en más de una ocasión he escuchado la musiquita de una computadora con Windows encendiendo en los programas de nuestro sistema de medios públicos.


Mostrar en nuestros medios de comunicación masivos o alternativos, aunque sea involuntariamente, el logo de Windows o el conocido fondo de pantalla de este sistema o alguna de las características más resaltantes y reconocibles visualmente, es un error que no nos podemos permitir.


La conciencia revolucionaria se va formando progresivamente. Vamos superando escollos ideológicos a un determinado ritmo. Tenemos esta deuda pendiente con los sistemas informáticos porque damos por hecho la omnipresencia de Microsoft como la de la Coca Cola, pero debemos ir avanzando hacia una verdadera liberación. Cambiar a Linux no es cambiar de marca, es cambiar hacia un sistema que es de propiedad colectiva y uso libre.

martes, 23 de noviembre de 2010

Por primera vez la computadora más potente del mundo está en China

Una muestra más del vertiginoso ascenso de China en materia de tecnología (y en el aspecto económico) es el hecho de que en la última medición de las 500 computadoras más rápidas del mundo, la más rápida está actualmente en China, de acuerdo al ranking organizado por top500.org. Esa computadora puede ejecutar 2,57 petaflops, que son 2570 billones de operaciones cada segundo. Considerando billón como un uno seguido de doce ceros.

Esa computadora, llamada Tianhe, que significa “Vía Láctea”, fue desarrollada en la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de China. En su construcción participaron más de 200 investigadores, trabajando a lo largo de más de dos años. Al igual que el 91,8% de las 500 computadoras más rápidas, Tianhe usa Linux.

Otro aspecto interesante de este logro es que la Tianhe-1A, integrada por miles de procesadores de tipo Intel o su competidor AMD, además de procesadores hechos en EEUU tiene procesadores hechos en China, en particular el FeiTeng-1000. Podemos irnos aprendiendo este nombre, porque probablemente muy pronto tendremos una gran proliferación de computadoras de escritorio hechas con ese procesador. Y también muy pronto la computadora más rápida del mundo tendrá exclusivamente procesadores hechos en China.

Siguen siendo los EEUU el país con mayor número de computadoras entre las 500 más rápidas, pero desde hace unos años se observa cómo su presencia en esta lista va dando paso a la presencia de otros países, en particular de países asiáticos, específicamente China y Japón.

Las computadoras de este tipo se utilizan para hacer cálculos que llevarían muchísimo tiempo en un computador de escritorio convencional. Simulaciones meteorológicas o simulaciones de explotación de yacimientos petrolíferos, entre muchísimas otras aplicaciones, necesitan hoy en día de la ayuda de este tipo de computadores para terminar los cálculos en un tiempo razonable.

Asi como entramos en la tecnología satelital, Venezuela debe ingresar en este mundo de la computación de alto rendimiento, especialmente para satisfacer requerimientos de su principal industria. La alianza estratégica con China puede, una vez más, servirnos de palanca para este desarrollo.

martes, 16 de noviembre de 2010

Matrices de opinión en contra del Software Libre

De todas las matrices de opinión que usa la derecha para atacar cualquier movimiento liberador, en casi todos los planos de la vida, está la que ha construido en torno al Software Libre. Se trata de la típica miopía conservadora, para la cual no debemos hacer cambios o, mejor dicho, los únicos “cambios recomendables” son aquellos que fortalecen las estructuras de poder existentes.

En primer lugar debemos decir que el movimiento de Software Libre, así como los movimientos como el “Creative Commons” para compartir obras de creación libre, surgieron en el mismo seno del imperio capitalista: los EEUU. No es de extrañar, puesto que la opresión de las grandes corporaciones y de un sistema diseñado para perpetuar un sistema económico de dominación se siente también y con mucha fuerza en las comunidades y en el pueblo de ese país. Estos modelos de negocio son más compatibles con un modelo de desarrollo socialista, sin que la motivación inicial haya sido crear un modelo de desarrollo para el socialismo.

Entre los mitos que partes interesadas han creado en torno al software libre están los siguientes:

  • Es difícil de usar. Esto ha dejado de ser cierto hace muchos años. Las distribuciones de GNU/Linux vienen con unos sistemas de ventanas más poderosos y fáciles de usar que Windows.
  • Es más inseguro. Todo lo contrario. Se ha demostrado que la libertad de revisión del código, una supuesta ventaja para los “villanos”, es una ventaja para quienes trabajan en función de mejorarlo.
  • No existen “drivers” para Linux. Otro mito, que se extendió desde los inicios de Linux. Hoy día no solamente existen “drivers” en Linux para casi cualquier dispositivo de uso masivo, sino que vienen preinstalados en las distribuciones más conocidos, de modo que una instalación “reconoce” todos los dispositivos de casi cualquier equipo.
  • Es difícil de instalar. Falso. Es muy fácil y diría que hoy día el Windows es más difícil de instalar, pero casi nadie tiene que hacerlo porque Windows suele venir preinstalado.
  • No tiene garantías. Bueno esto es cierto, pero el Windows tampoco tiene garantías. Si leen la letra pequeña de los contratos de uso del Windows, ellos no se hacen responsables de nada. Y cuando digo “de nada”, quiero decir “de nada”.

Existen otros mitos en torno al Software Libre, pero son parte de la misma matriz de opinión que se alimenta constantemente en los medios de comunicación y por el boca a boca interesado.

martes, 9 de noviembre de 2010

El software libre contribuye a la soberanía tecnológica

En varias oportunidades ha circulado un correo que asegura que Microsoft acaba de comprar Linux y que a partir de una determinada fecha ya Linux no será libre, ni gratis, ni de código abierto. Ese correo es una broma, pero seguramente ha ocasionado más de un susto. Por otro lado, un software como OpenOffice, un sustituto de Word, Excel y Power Point con más de 100 millones de usuarios en el mundo, ha sido mantenido por una empresa privada como Sun Microsystems, recientemente adquirida por una enorme empresa como es Oracle. Esta empresa ahora paga el mantenimiento de OpenOffice. ¿Es posible que más adelante lo transforme en software privativo?

Amables lectores usuarios de software libre y aquellos que piensan serlo en el futuro: tranquilícense, nada de eso va a pasar, simplemente porque no puede pasar. La licencia que ampara estos desarrollos de software libre obliga a quienes les hacen modificaciones que el resultado también sea libre.

Este es un aspecto crucial, porque la migración a software libre tiene entre sus objetivos independizarse de grandes trasnacionales como Microsoft y Oracle, es decir, garantizar la soberanía tecnológica. El software libre se mantiene gracias a la acción de voluntarios alrededor del mundo, en muchísimos casos un voluntariado de un altísimo nivel técnico.

Vamos pensar mal y a suponer que Oracle, como está financiando el mantenimiento de OpenOffice, decide pagar sólo a quienes hacen adaptaciones que lo desvíen de su objetivo principal, que es ofrecer una "suite" de programas de oficina de código abierto que además sea compatible con Word, Excel y Power Point. Ni siquiera este escenario sería problemático, porque seguramente habrá un voluntariado que continuará el desarrollo original, en un producto diferente. Esta acción se denomina un "fork", que hace alusión a una bifurcación, o como decimos, “una ye", de dos proyectos en el que cada uno sigue su camino.

Preventivamente, ya surgió un “fork” para OpenOffice, y se creó un proyecto independiente llamado "LibreOffice", en el que participa un buen porcentaje de los desarrolladores originales y en el que Oracle no tiene arte ni parte. Como usuario, en cualquier momento puedo decidir si desinstalo el OpenOffice e instalo el LibreOffice, que en estos momentos son casi iguales. El software libre está blindado, de modo que usarlo es una garantizada inversión en soberanía.