lunes, 28 de febrero de 2011

El imperio contraataca

Ante el avance del estado venezolano en pro de la soberanía tecnológica, al estimular el uso de software libre en Infocentros y en las escuelas, con la entrega de cientos de miles de computadoras "Canaima", el imperio afila sus garras y se apoya en sus aliados venezolanos, penetrando en las regiones controladas por la oposición.

Bajo el nombre “Alianza por la Educación para un futuro mejor”, se firmó hace poco un convenio educativo entre Microsoft Venezuela y la gobernación del Estado Zulia, con el supuesto fin de "mejorar el acceso y uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en la educación primaria y secundaria". Microsoft actúa como los distribuidores de droga, que regalan porciones para lograr la adicción y a la larga tener nuevos clientes, que sí pagarán.

Microsoft sabe que ha perdido espacios en todo el mundo y que seguirá perdiendo ante el avance de un software de mejor calidad y gratis como es el software libre. La principal razón por la que Microsoft realiza la instalación “gratis” de software en centros de computación hechos con dinero del estado venezolano es que desean que el público infantil aprenda Windows antes que Linux, lo que los hará (supuestamente) preferir el sistema de ellos.

Al hacer esto, quizás la gobernación se ahorra un dinero en lo inmediato, pero esta acción atenta contra la soberanía nacional y traerá grandes pérdidas a la nación a la vez que ganancia para unos pocos: Microsoft y los intermediarios que venden las licencias en Venezuela.

Microsoft recurre a quienes profesan admiración por el sistema capitalista y que no tienen ningún prurito en aliarse con una trasnacional antes que servir de verdad a la ciudadanía venezolana. Estos aliados nacionales se engañan pensando que hay una relación "ganar-ganar", como les gusta decir: "ganan" las trasnacionales y "gana" la gente, según ellos. Malas noticias: aquí a la larga "ganan" las trasnacionales y "pierde" la gente, ante la alternativa soberana de usar software libre, de mejor calidad, que no le cae virus y no se pagan royalties.

Insisto lo que he comentado en otras ocasiones: la decisión personal de usar Windows, MacOS o Linux no tiene por qué ser cuestionada, a fin de cuentas es una decisión personal. Pero la decisión oficial, gubernamental, de aliarse con Microsoft para usar Windows en escuelas primarias, es no sólo bochornosa sino inaceptable, por las grandes pérdidas a largo plazo que dicha decisión involucra.

lunes, 21 de febrero de 2011

Ataques de Denegación de Servicio

A propósito de  los ataques que recientemente ha recibido Aporrea.org, el conocido portal de noticias y opinión, podemos hacer unos comentarios para que usuarios no expertos conozcan este problema más a fondo. Hablemos en particular de un tipo de ataque informático, denominado ataque de “Denegación de Servicio”.

¿Cuál es el servicio? Podría ser aporrea.org o correodelorinoco.gob.ve o cualquier otra página web que preste un servicio, en este caso de información. Como puede intuirse, si mucha gente quiere entrar en alguna de estas páginas a la vez, las computadoras que contienen la información (los servidores) colapsarían por trabajo excesivo.

Entre bromas y de veras, si la página correodelorinoco.gob.ve me cae mal, llamo a 5000 amigos y nos ponemos de acuerdo para conectarnos a la misma hora. La página va a colapsar mientras dure el ataque. Los que quieran de verdad leer las noticias de esta página, van a sufrir de la denegación del servicio.

Si soy un buen hacker, no tengo que llamar a 5000 amigos. Hago un virus que se disemine, autocopiándose ya sea a través de correo electrónico o por conexiones directas entre computadoras. El virus tendrá una misión especial: instalarse como si fuera una “base de operaciones” y quedarse silencioso, aguardando órdenes. Cuando el virus se haya instalado en 5000 computadoras, desde mi casa les doy la orden de que intenten conectarse a la página que quiero atacar.

Así, mientras Ud está trabajando tranquilamente en su computadora, quizás navegando o contestando un correo electrónico, esa “base de operaciones” que el atacante le instaló está intentando repetidamente de conectarse a la página que está siendo atacada. Sin que Ud lo sepa, su computadora es cómplice del ataque.

Este tipo de virus existe y se denomina botnet (bot por “robot” y net por “red” en inglés). Probablemente Ud tenga uno en su computadora en este momento y el antivirus no ha logrado detectarlo.

¿Qué tiene que ver el software libre con todo esto? Más o menos lo mismo de siempre. La abrumadora mayoría de las instalaciones de botnets se realizan aprovechándose de las debilidades de seguridad de Windows. Aunque puede haber grietas de seguridad en cualquier sistema operativo, Windows es el campeón absoluto en problemas de seguridad. Una razón más para usar Linux: corresponsabilidad social. No permita que su computadora sea la base silenciosa de ataques por internet.

martes, 15 de febrero de 2011

Lanzamiento de Canaima 3.0

Muchos de ustedes sabrán que Canaima es la distribución de Linux con soporte oficial por parte del estado venezolano. En la misma línea nominal, están las “Canaimitas”, las computadoras que se reparten a los niños en las escuelas, que traen instalado el Canaima. Las primeras son computadoras, el segundo es una distribución de Linux.

Por si no lo he aclarado antes en esta columna, uns distribución de Linux es muchísimo más que Linux. Linux es el sistema operativo, la base para que luego se instalen los programas. Una distribución de Linux viene con cientos de programas que se instalan adicionalmente, como software de escritorio, navegadores, lectores de correo electrónico, interfaces para mensajes de redes sociales, como Twitter y Facebook, y programas para reproducir música y video, entre muchos otros.

Uno instala una distribución de Linux, sea Canaima, Debian, Ubuntu, Fedora u otra, y tiene inmediatamente casi todo lo que necesita. En una computadora que ya venga con Windows o MacOS hay unos programas preinstalados, pero normalmente uno debe inslatar después muchas cosas más. En muchos países, incluyendo el nuestro, esto se traduce en un acto de buscar copias ilegales de programas entre los vendedores ambulantes, debido a lo exageradamente caros que son.

Entre los cambios más interesantes de esta versión de Canaima, está que viene con LibreOffice en lugar de OpenOffice. Son casi idénticos porque el primero está basado en el segundo, pero el primero es soportado por una comunidad independiente mientras que el segundo, aún cuando es software libre, es financiado por la trasnacional Oracle. Canaima 3.0 también trae un cliente de Twitter hecho en Venezuela llamado Turpial, así como adaptaciones de navegadores y clientes de correo de conocida estabilidad y funcionalidad.

En mi opinión, la estrategia del Ministerio de Ciencia y Tecnología, en el aspecto de penetración de Linux, debe incluir también el desarrollo de una distribución ligera de Linux, al estilo de Xubuntu o Puppy Linux, para su instalación en equipos viejos que aún funcionan. Se pueden recuperar miles de equipos instalados en centros oficiales y los ciudadanos pueden recuperar computadoras viejas que no usan por estar muy lentas, simplemente instalando una versión ligera de Linux. Reduciendo el ciclo de renovación del hardware, traeremos grandes ahorros para el país.

martes, 8 de febrero de 2011

Licencias para lectura de libros electrónicos

Las críticas al capitalismo, desde la perspectiva de la izquierda, suelen basarse en el análisis de los sistemas de producción, donde se identifican enormes inequidades en la relación trabajo/beneficio entre capitalistas y trabajadores. El “capitalismo real” es mucho peor, entre otras cosas porque se sustenta, además, en un sistema de “derechos” que prolongan la inequidad en el tiempo, “protegiendo” los beneficios de producción con licencias, patentes y otros mecanismos legales.

Una de las áreas donde el capitalismo se ha afincado cada vez más para garantizar la acumulación desmedida de capitales por parte de pocos beneficiarios es en las licencias de uso de software y  contenidos digitales (texto, audio, imágenes y video, básicamente).

Por ejemplo, las licencias para uso de software son mucho más restrictivas que las licencias tradicionales para oir música o ver películas. Ni que decir de las “licencias” para leer libros, que ahora nos damos cuenta de lo laxas que eran.

Recordemos cómo es la licencia de protección del autor con un libro de papel, aclarando que nunca estuvieron diseñadas para defender al autor, que normalmente tiene que ceder sus derechos al editor. Puedes leerlo (uff, menos mal), lo puedes poner en cualquier biblioteca de la casa o te lo llevas de viaje, lo puedes incluso prestar y no infringes la licencia de uso. Hasta lo puedes vender sin problemas. Lo que no te permite la licencia es fotocopiarlo. Esto, que parece un repaso de “permisos” perogrullesco, no es nada trivial hoy en día, porque algunas de estas cosas no son permitidas para un libro electrónico, ni para la mayoría de los sistemas de software propietarios.

Las licencias para leer libros en dispositivos como “tablets” o incluso los llamados libros electrónicos, no te permiten copiarlo. Si no existe el libro en físico, ¿cómo se puede leer en un dispositivo diferente si no es copiándolo? Tienes que leer el libro en el mismo dispositivo donde lo instalaste la primera vez. No puedes prestar el contenido para que un amigo tuyo lo lea. Y lo último: lo compraste pero no lo puedes vender.

Afortunadamente podemos leer grandes libros clásicos en dispositivos electrónicos, como el Don Quijote, por ejemplo, sin restricciones de licencia y usando software libre. Podemos alejarnos de ese mundo de peripecias legales para acumular capitales, inspiradas en la avaricia, incursionando al mundo del software libre y de los contenidos libres.

martes, 1 de febrero de 2011

Aspectos leoninos de las licencias digitales

Durante los últimos tiempos del disco de acetato lo usual era comprar un disco, grabarlo en una cinta (que llamábamos “caset”) y escuchar la cinta en lugar del disco, para no dañarlo. Aunque la licencia de uso del disco decía “prohibida la copia, reproducción en sitios públicos, etc, etc.”, la acción de grabar el disco para uso personal no estaba criminalizada.

La copia no tenía la misma calidad de sonido que el disco; era famoso el “siseo” de la cinta, un ruido de fondo que le quitaba calidad al sonido. Había siempre la motivación para comprar el disco de acetato y las compañías fabricantes de cintas ofrecían diferentes calidades a diferentes precios. Todos los empresarios de la música y la tecnología de reproducción musical eran relativamente felices, cada uno acumulaba capital de manera más o menos sostenida.

Al desarrollarse la tecnología digital, todo cambió. La información en un CD está almacenada en ceros y unos. Aunque no estén perfectamente bien grabados, mientras el reproductor logre identificar los ceros y los unos, la calidad de la audición será exactamente igual a la original.

En la era digital comenzaron los dolores de cabeza para el mundo capitalista de la música y el video. La acumulación desmedida de capitales provenientes de derechos de autor (que en la práctica NO son derechos del autor sino del editor) entra en crisis por la copia “ilegal”, también llamada “copia pirata”.

Se supone que uno debe poder copiar su CD original o sus canciones originales para no dañar la fuente. Pues eso incluso ha sido puesto progresivamente en entredicho, porque con los mecanismos de copia de canciones compradas por internet, se limita el número de copias, cuando no se prohibe. Estos mecanismos se llaman sistemas DRM (Digital Rights Management) o Sistemas de Manejo de Derechos Digitales. Por ejemplo, lo tiene iTunes, la tienda de música más exitosa por internet.

Se llegará al extremo de que una canción sólo podrá ser reproducida en uno de los equipos que tengamos, sea el del carro, el celular o la computadora. No se extrañen, eso pasa con el software: la licencia es sólo para usarla en una computadora en particular. No se puede tener el software con la misma licencia en dos equipos, aunque usemos uno a la vez. En próximas entregas hablaremos de estos elementos de licenciamiento y protección llevados al mundo del software privativo.