En estas fechas de diciembre mucha gente siente el impulso de consumir, comportamiento que está arraigado en la cultura de las sociedades capitalistas. La idea de consumo continuo está asociada a la idea de “progreso”: por ejemplo, un celular nuevo tiene más funcionalidades y es más cómodo que el que anterior.
El consumo es propiciado por las mismas empresas como un modo continuo de seguir amasando capitales. Una empresa como Microsoft no escapa a este esquema. Cada versión de Windows está hecha con cambios que buscan convencer al usuario de que no se puede vivir sin las nuevas características. Con el Word o el Excel es peor: las nuevas versiones generan formatos nuevos y si recibes un documento por correo electrónico, no lo puedes abrir a menos que tengas las últimas versiones de MS-Office.
Es hora, en la construcción de una nueva manera de ver la sociedad, la manera socialista, de que reflexionemos y tratemos de alargar la vida útil de cualquier dispositivo que tengamos en casa, incluyendo las computadoras.
En estos días tuve que rescatar un computadora con 128MB de memoria y disco de 30GB, porque nada más esperar a que el Windows hiciera su aparición triunfal en pantalla después de prenderla llevaba como 5 minutos. Trabajar con la computadora era insoportablemente lento.
Una breve investigación me llevó a una distribución llamada Puppy Linux. Se la instalé y yo mismo quedé sorprendido de lo rápido que arranca y que se trabaja con esa computadora. Es sencilla, aunque la traducción al castellano es aún incompleta, pero usa la última versión de Firefox sin problema, de modo que se accede a cualquier página.
Puedo sugerirles las siguientes distribuciones de Linux, dependiendo de la memoria RAM que tenga su perolita vieja. RAM<128MB: Damn Small Linux (no se instala en el disco duro, se arranca siempre desde el CD drive); 128MB <= RAM < 256MB: Puppy Linux; 256MB <= RAM < 1GB: Xubuntu (variante ligera de Ubuntu); RAM >= 1GB: Cualquier distribución de Linux de su preferencia.
Podemos reutilizar equipos viejos en la administración pública con estos criterios. Quizás este consejo sea aprovechable sólo por quienes tienen algún conocimiento mínimo de administración e instalación de sistemas, pero iguel es válido. Disfrute aún su computadora vieja y, si la va a regalar, hágalo con Linux para que sea utilizable. ¡Felices fiestas!
martes, 21 de diciembre de 2010
martes, 14 de diciembre de 2010
La libertad de expresión en Internet se logra entre todos
El caso de Wikileaks abre algunas algunas interrogantes (adicionales) relacionadas con la libertad de expresión y los medios de comunicación, que no son solamente los medios tradicionales como prensa, radio y televisión, sino que, cada vez más, es Internet.
Redes sociales como Facebook y Twitter, eliminan cuentas arbitrariamente, como han hecho con las de muchos usuarios que apoyan a Wikileaks. Ningún medio tradicional se rasga las vestiduras, como lo hacen por el cierre de una emisora de radio o de televisión. El sitio de blogs de Google, blogspot.com, y el de videos, youtube.com, ha eliminado a discreción cuentas de muchos usuarios con la sola excusa de que “violan los términos de uso”, sin dar explicaciones ni derecho a la defensa. En muchos casos se trata de una violación de copyright que podría ser corregida con un mensaje al usuario, que borraría inmediatamente el contenido. Sin embargo, a modo de penalización, estos servicios eliminan todo el sitio entero, aunque tengas invertido en él años de trabajo. Nadie reclama estos abusos y los perjudicados se sienten impotentes. Conozco varios casos.
En respuesta al control centralizado de la información surgieron los sistemas de intercambio denominados “punto a punto” o “peer to peer”, abreviado a veces como P2P. Estos sistemas, ideados para tener una fuente de información replicada en varios sitios, normalmente computadoras personales que no hacen el rol de servidores, permiten descargar la información fragmentadamente desde varios sitios, de modo que los fragmentos se usan para armar el archivo entero, una vez descargados.
El software para hacer esto, desarrollado en buena medida con especificacioness abiertas, existe en versiones libres y propietarias que con frecuencia acceden a las mismas redes de equipos interconectados. Son conocidos los programas BitTorrent, eMule, Kazaa y Shareaza, entre otros. La fortaleza de estos sistemas se basa precisamente en que no hay un servidor centralizado, al que podrían acallar los interesados. Esto ocurrió con el famoso Napster, que al tener un servicio centralizado, fue demandado y obligado a seguir las normas del copyright.
Aunque estas redes han sido criminalizadas y existen intentos millonarios de las compañías de producción de música y películas para anularlos, debemos decir que el futuro de la verdadera libertad de expresión en Internet parece estar cifrado en estos esquemas distribuidos.
Redes sociales como Facebook y Twitter, eliminan cuentas arbitrariamente, como han hecho con las de muchos usuarios que apoyan a Wikileaks. Ningún medio tradicional se rasga las vestiduras, como lo hacen por el cierre de una emisora de radio o de televisión. El sitio de blogs de Google, blogspot.com, y el de videos, youtube.com, ha eliminado a discreción cuentas de muchos usuarios con la sola excusa de que “violan los términos de uso”, sin dar explicaciones ni derecho a la defensa. En muchos casos se trata de una violación de copyright que podría ser corregida con un mensaje al usuario, que borraría inmediatamente el contenido. Sin embargo, a modo de penalización, estos servicios eliminan todo el sitio entero, aunque tengas invertido en él años de trabajo. Nadie reclama estos abusos y los perjudicados se sienten impotentes. Conozco varios casos.
En respuesta al control centralizado de la información surgieron los sistemas de intercambio denominados “punto a punto” o “peer to peer”, abreviado a veces como P2P. Estos sistemas, ideados para tener una fuente de información replicada en varios sitios, normalmente computadoras personales que no hacen el rol de servidores, permiten descargar la información fragmentadamente desde varios sitios, de modo que los fragmentos se usan para armar el archivo entero, una vez descargados.
El software para hacer esto, desarrollado en buena medida con especificacioness abiertas, existe en versiones libres y propietarias que con frecuencia acceden a las mismas redes de equipos interconectados. Son conocidos los programas BitTorrent, eMule, Kazaa y Shareaza, entre otros. La fortaleza de estos sistemas se basa precisamente en que no hay un servidor centralizado, al que podrían acallar los interesados. Esto ocurrió con el famoso Napster, que al tener un servicio centralizado, fue demandado y obligado a seguir las normas del copyright.
Aunque estas redes han sido criminalizadas y existen intentos millonarios de las compañías de producción de música y películas para anularlos, debemos decir que el futuro de la verdadera libertad de expresión en Internet parece estar cifrado en estos esquemas distribuidos.
martes, 7 de diciembre de 2010
Ayudemos a Wikileaks
Está en el tapete todo lo que le sucede al famoso portal Wikileaks, en particular porque los EEUU están presionando para acallarlo, aún cuando, paradójicamente, este portal publica principalmente documentos ¡producidos por ellos mismos!
La Interpol ubicó a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, en la lista de los más buscados y emitió una orden de detención internacional. El gobierno estadounidense ha presionado a las distintas empresas y organizaciones que permiten el acceso a Wikileaks. Por ejemplo, la empresa Amazon retiró este portal de sus servidores, aunque los organizadores de Wikileaks han ido haciendo copias del portal en otros servidores.
El nombre de dominio “wikileaks.org” fue retirado de las tablas de nombres de dominio que finalizan en “org”, controladas por los EEUU. En estos momentos, puede entrarse, por ejemplo, a través de “www.wikileaks.ch” (“ch” corresponde a Suiza, país que se declara neutral). Este nombre se asocia con una dirección de red (número IP) ubicado en Francia, al menos en el momento en que escribo estas líneas.
Los servidores donde progresivamente se han alojado los documentos de Wikileaks han sido objeto de ataques informáticos, obviamente no organizados por hackers juveniles desde las habitaciones de sus casas, sino por grupos especializados en guerra cibernética coordinados por el Departamento de Estado de los EEUU.
Esto es una batalla informática, quizás una de las primeras batallas informáticas de alcance mundial y de cobertura mediática notoria. No podemos permitir que fuentes de información como Wikileaks sucumban al poder imperial, porque el control de la información es el principal bastión para la dominación global. El dominio de la información es el dominio, punto. Sin cortapisas.
Aunque la notoriedad de este caso amerita una decisión de muy alto nivel si queremos colaborar (quizás decisión presidencial), me inclino por la opción de dar apoyo a Wikileaks. Habilitar el dominio “wikileaks.ve”, para que apunte a cualquiera de los servidores donde se mantienen copias de los datos e incluso tener un servidor con los documentos duplicados, son acciones que valientemente podríamos asumir. Debemos estar de pie frente al descarado abuso que quiere ejercer el gobierno estadounidense en el mundo entero, como si todo el planeta fuera de su propiedad.
La Interpol ubicó a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, en la lista de los más buscados y emitió una orden de detención internacional. El gobierno estadounidense ha presionado a las distintas empresas y organizaciones que permiten el acceso a Wikileaks. Por ejemplo, la empresa Amazon retiró este portal de sus servidores, aunque los organizadores de Wikileaks han ido haciendo copias del portal en otros servidores.
El nombre de dominio “wikileaks.org” fue retirado de las tablas de nombres de dominio que finalizan en “org”, controladas por los EEUU. En estos momentos, puede entrarse, por ejemplo, a través de “www.wikileaks.ch” (“ch” corresponde a Suiza, país que se declara neutral). Este nombre se asocia con una dirección de red (número IP) ubicado en Francia, al menos en el momento en que escribo estas líneas.
Los servidores donde progresivamente se han alojado los documentos de Wikileaks han sido objeto de ataques informáticos, obviamente no organizados por hackers juveniles desde las habitaciones de sus casas, sino por grupos especializados en guerra cibernética coordinados por el Departamento de Estado de los EEUU.
Esto es una batalla informática, quizás una de las primeras batallas informáticas de alcance mundial y de cobertura mediática notoria. No podemos permitir que fuentes de información como Wikileaks sucumban al poder imperial, porque el control de la información es el principal bastión para la dominación global. El dominio de la información es el dominio, punto. Sin cortapisas.
Aunque la notoriedad de este caso amerita una decisión de muy alto nivel si queremos colaborar (quizás decisión presidencial), me inclino por la opción de dar apoyo a Wikileaks. Habilitar el dominio “wikileaks.ve”, para que apunte a cualquiera de los servidores donde se mantienen copias de los datos e incluso tener un servidor con los documentos duplicados, son acciones que valientemente podríamos asumir. Debemos estar de pie frente al descarado abuso que quiere ejercer el gobierno estadounidense en el mundo entero, como si todo el planeta fuera de su propiedad.
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