domingo, 17 de enero de 2010

¿Quién gana con el Software Libre?

Como el Software Libre se distribuye gratuitamente, siempre hay alguna mente suspicaz que, juzgando con los parámetros del individualismo, sospecha que hay algo escondido, porque “no es posible” que alguien trabaje gratis. Eso no es cierto. Desde un punto de vista altruista, poco comprensible para quienes tienen la visión de la utilidad económica, se gana la satisfacción de colaborar desinteresadamente al desarrollo social.

Sin embargo, para tranquilidad de los suspicaces, el desarrollo de software libre también puede tener una lógica de beneficio personal. En primer lugar, al hacer y distribuir un software gratuito, si es de calidad, se gana en prestigio y reconocimiento, lo que posteriormente puede traducirse en otro tipo de beneficios, como dar asesorías y cursos. Además, un software no siempre está adaptado a las necesidades específicas de todos los usuarios, por lo que puede surgir el beneficio de la contratación para la adaptación.

Lo que se elimina con el software libre es “estar casado” con una compañía de software, que puede aprovechar la dependencia para obtener ganancias cuantiosas. Ese era el modelo de negocio de IBM, convencer a los incautos de que se “casaran” con su tecnología. Ese es el modelo de Microsoft: hacer que la gente, incluso las empresas, dependan de sus sistemas al punto de no querer hacer ningún cambio.

Adoptando software libre, un individuo o empresa elimina la dependencia. Por esta razón, el que trabaja con software libre (asesorando o modificando el software) tiene que ganarse la confianza de sus clientes con trabajo continuo y de calidad.

Todos ganamos con el software libre. Ganamos de manera moderada, ajustada al esfuerzo realizado y a la calidad, por lo que es mucho más compatible con el socialismo que queremos.

domingo, 10 de enero de 2010

¿Propiedad social o propiedad intelectual?

La principal justificación que tiene el principio de la propiedad intelectual es que la reserva de los derechos de explotación de una idea original es la motivación para que los individuos traten de generar ideas y así impulsar el desarrollo. Como siempre, el individualismo como supuesto motor del progreso.

Lo que se oculta en esta justificación es que por lo general la propiedad intelectual se transfiere a quienes tienen el capital para desarrollar las ideas y los verdaderos autores intelectuales terminan siendo unos explotados más del sistema, al quienes les toca un mínimo porcentaje.

Aún en el ámbito capitalista ha habido quienes argumentan que los derechos de propiedad intelectual no son necesarios para promover la creatividad y el avance científico e imponen costos muy altos para la sociedad. Uno de los mejores ejemplos es el desarrollo que ha alcanzado el Software Libre. Sin embargo, a falta de legislación sobre propiedad social en el mundo capitalista, los promotores del Software Libre han tenido que "darle la vuelta" a las legislaciones vigentes para promover su desarrollo.

Debido a que aún nos regimos principalmente por un marco legal creado para la sociedad capitalista, el concepto de software libre debe basarse en el cuestionado principio de propiedad intelectual. El razonamiento básico es sencillo: si yo soy el propietario de un software, porque yo lo creé, entonces, así como tengo derecho a obtener beneficios económicos, también tengo derecho a distribuirlo en forma gratuita. Tengo además derecho a distribuir el código fuente para que la gente lo vea "por dentro".

Las formas de propiedad social que se están definiendo y desarrollando en Venezuela deberían servir de base más sólida al concepto de Software Libre y de Conocimiento Libre.

domingo, 3 de enero de 2010

Por cierto, ¿qué es Software Libre?

Se han ideado varias analogías para explicar a una persona no especialista lo que es el Software Libre. La razón de que no sea tan sencillo es que software libre no es lo mismo que software gratis.

Hagamos una analogía con los carros. Cuando uno va a comprar un carro, da por descontado que puede abrir el capó, ver el carro por dentro, repararlo, incluso mejorarlo, por ejemplo, ponerle amortiguadores de más calidad. Uno no tiene que ser mecánico para realizar las mejoras, eso lo hace el mecánico al que uno contrata. Tampoco hay que pedirle permiso al fabricante.

Esto no es posible con software privativo, que es el modelo básico del ámbito capitalista. El "fabricante" del software se reserva el derecho de cambiarlo. Ni siquiera permite "abrir el capó", lo que sería equivalente a inspeccionar lo que se denomina el "código fuente". En algunos casos uno debe adaptarse, o sea, usar el software como viene. En otros, uno está obligado a acudir al fabricante para hacerle cambios.

Software Libre, en contraste, es cualquier software que le permita al usuario “verlo por dentro” y adaptarlo a sus necesidades. No se trata sólo del sistema operativo, como Linux: puede ser un navegador, software de administración, de oficina o cualquier otro. Aunque parezca paradójico, hay software libre que corre en sistemas operativos privativos como Windows o MacOS.

(Publicado en el Correo del Orinoco el 03/01/2009)