jueves, 23 de junio de 2011

El decreto 3390 ¿era un decreto débil?

El decreto 3390, promulgado por el Presidente Hugo Chávez en el año 2004, tenía como objetivo la reconversión del software de la administración pública a software libre en un plazo de 24 meses. ¿Hemos avanzado después de casi 7 años de su promulgación? Como casi siempre, depende de si vemos el vaso medio lleno o medio vacío. No se puede negar que ha habido avance, pero este avance dista mucho del que obligaba el decreto 3390.

Ante el temor de que no hubiera suficiente experiencia o talento nacional para acometer esta empresa de grandes dimensiones, el Decreto 3390 fue bastante cauteloso, para no decir timorato. Dice que la Administración Pública Nacional empleará “prioritariamente” el software libre y que habrá procesos de migración “gradual y progresiva”. El artículo 3 del decreto expresa que puede haber excepciones, previa autorización del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

En el artículo 12 había una obligación expresa a todas las instituciones del ejecutivo a elaborar un plan de migración en un lapso de 90 días, plan que debía ejecutarse en los siguientes 24 meses. Muchos funcionarios, comenzando por técnicos de los departamentos de computación, se escudaron en que el decreto dice que el cambio es “prioritario”, mas no “obligatorio”. Detrás de la negativa hay varias razones, como temor al cambio, falta de conocimiento sobre software libre y falta de compromiso revolucionario, incluso el facilismo de dejar las cosas como están.

Digamos que el decreto 3390 cumplió su objetivo a medias y que es hora de hacer un decreto mucho más obligante. Es urgente un reimpulso con un nuevo decreto (mejor aún, una ley aprobada en la Asamblea Nacional) que haga obligatoria la migración a software libre, especificando una lista detallada de las excepciones permitidas. Casi todo software puede ser reelaborado en código abierto, las excepciones se limitan a casos muy concretos. Esta lista de excepciones debe ser elaborada por gente con mucha experiencia en software libre y con muchas ganas de apoyar los procesos de soberanía tecnológica en nuestra patria.

jueves, 9 de junio de 2011

La estrategia de demandar al más débil

El software para celulares inteligentes Android fue desarrollado por una compañía pequeña (Android Inc.) que fue adquirida por el gigante Google en el 2005. El sistema operativo base de Android es Linux, que es software libre con licencia GPL, pero el software de interacción fue desarrollado especialmente para Android. Google lo ha puesto también como software libre, aunque con una licencia que facilita la explotación comercial de productos derivados. En el último trimestre Android llegó a un 43% de presencia en las ventas de celulares, en los grandes mercados. Microsoft se come las uñas.

Pues resulta que Microsoft está queriendo competir utilizando todas las herramientas. Microsoft alega que Android viola varias patentes que “le pertenecen”. Que cara tan dura. El principal violador de patentes de informática de la historia, Microsoft, está demandando porque supuestamente violan “sus” patentes.

Algunas de las patentes en el mundo de la informática son realmente ridículas. Por ejemplo, en el año 2004, después de un litigio, se le concedió a Microsoft la patente del doble click con el ratón. Dígame usted, a ver. Lo peor es que el doble click seguramente se le ocurrió a algún hacker de garage que no tenía los millones que hacen falta para hacer una patente.

Seguramente el Android, como muchos otros sistemas de celular, utiliza una serie de “gestos” con los dedos en la pantalla táctil que le “pertenecen” a Microsoft. Esta compañía se roba las patentes de otros, como se ha demostrado por los juicios que ha perdido a lo largo de los años, pero tiene un staff de abogados dedicados a patentar cualquier cosa que a ellos se les ocurra, para cobrar cuando otro hace el trabajo de implementarla.

Ahora la guinda de la torta: Microsoft no está demandando a Google por estas supuestas violaciones de patentes. Sabe que Google puede pagar unos abogados tan apretados como los de ellos. Microsoft está demandando, una a una, a las compañías pequeñas que sacan productos (teléfonos y tabletas principalmente) con Android. Como estas compañías no tienen el “músculo” para enfrentar una mega demanda de Microsoft, normalmente acceden a pagarle a Microsoft un porcentaje de sus ganancias, tenga Microsoft razón o no.

Este es el mundo leonino de la propiedad intelectual. Por eso es que debemos evolucionar al mundo del software libre, al terreno de la colaboración, la solidaridad y la soberanía tecnológica.