El software para celulares inteligentes Android fue desarrollado por una compañía pequeña (Android Inc.) que fue adquirida por el gigante Google en el 2005. El sistema operativo base de Android es Linux, que es software libre con licencia GPL, pero el software de interacción fue desarrollado especialmente para Android. Google lo ha puesto también como software libre, aunque con una licencia que facilita la explotación comercial de productos derivados. En el último trimestre Android llegó a un 43% de presencia en las ventas de celulares, en los grandes mercados. Microsoft se come las uñas.
Pues resulta que Microsoft está queriendo competir utilizando todas las herramientas. Microsoft alega que Android viola varias patentes que “le pertenecen”. Que cara tan dura. El principal violador de patentes de informática de la historia, Microsoft, está demandando porque supuestamente violan “sus” patentes.
Algunas de las patentes en el mundo de la informática son realmente ridículas. Por ejemplo, en el año 2004, después de un litigio, se le concedió a Microsoft la patente del doble click con el ratón. Dígame usted, a ver. Lo peor es que el doble click seguramente se le ocurrió a algún hacker de garage que no tenía los millones que hacen falta para hacer una patente.
Seguramente el Android, como muchos otros sistemas de celular, utiliza una serie de “gestos” con los dedos en la pantalla táctil que le “pertenecen” a Microsoft. Esta compañía se roba las patentes de otros, como se ha demostrado por los juicios que ha perdido a lo largo de los años, pero tiene un staff de abogados dedicados a patentar cualquier cosa que a ellos se les ocurra, para cobrar cuando otro hace el trabajo de implementarla.
Ahora la guinda de la torta: Microsoft no está demandando a Google por estas supuestas violaciones de patentes. Sabe que Google puede pagar unos abogados tan apretados como los de ellos. Microsoft está demandando, una a una, a las compañías pequeñas que sacan productos (teléfonos y tabletas principalmente) con Android. Como estas compañías no tienen el “músculo” para enfrentar una mega demanda de Microsoft, normalmente acceden a pagarle a Microsoft un porcentaje de sus ganancias, tenga Microsoft razón o no.
Este es el mundo leonino de la propiedad intelectual. Por eso es que debemos evolucionar al mundo del software libre, al terreno de la colaboración, la solidaridad y la soberanía tecnológica.
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