Está en el tapete todo lo que le sucede al famoso portal Wikileaks, en particular porque los EEUU están presionando para acallarlo, aún cuando, paradójicamente, este portal publica principalmente documentos ¡producidos por ellos mismos!
La Interpol ubicó a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, en la lista de los más buscados y emitió una orden de detención internacional. El gobierno estadounidense ha presionado a las distintas empresas y organizaciones que permiten el acceso a Wikileaks. Por ejemplo, la empresa Amazon retiró este portal de sus servidores, aunque los organizadores de Wikileaks han ido haciendo copias del portal en otros servidores.
El nombre de dominio “wikileaks.org” fue retirado de las tablas de nombres de dominio que finalizan en “org”, controladas por los EEUU. En estos momentos, puede entrarse, por ejemplo, a través de “www.wikileaks.ch” (“ch” corresponde a Suiza, país que se declara neutral). Este nombre se asocia con una dirección de red (número IP) ubicado en Francia, al menos en el momento en que escribo estas líneas.
Los servidores donde progresivamente se han alojado los documentos de Wikileaks han sido objeto de ataques informáticos, obviamente no organizados por hackers juveniles desde las habitaciones de sus casas, sino por grupos especializados en guerra cibernética coordinados por el Departamento de Estado de los EEUU.
Esto es una batalla informática, quizás una de las primeras batallas informáticas de alcance mundial y de cobertura mediática notoria. No podemos permitir que fuentes de información como Wikileaks sucumban al poder imperial, porque el control de la información es el principal bastión para la dominación global. El dominio de la información es el dominio, punto. Sin cortapisas.
Aunque la notoriedad de este caso amerita una decisión de muy alto nivel si queremos colaborar (quizás decisión presidencial), me inclino por la opción de dar apoyo a Wikileaks. Habilitar el dominio “wikileaks.ve”, para que apunte a cualquiera de los servidores donde se mantienen copias de los datos e incluso tener un servidor con los documentos duplicados, son acciones que valientemente podríamos asumir. Debemos estar de pie frente al descarado abuso que quiere ejercer el gobierno estadounidense en el mundo entero, como si todo el planeta fuera de su propiedad.
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