El famoso decreto 3390, que va a cumplir 6 años en diciembre de 2010, no solamente se refiere a la adopción de Software Libre, sino también la obligatoriedad por parte de los organismos del ejecutivo, de usar Estándares Abiertos, que en general se refiere a datos, protocolos y metodologías de estructuración de software, entre otros.
En particular, el uso de Estándares Abiertos de datos en aplicaciones de oficina, suele referirse al uso de archivos de tipo PDF (muy conocido) y ODF (menos conocido). El ODF, también llamado OASIS, es el principal formato abierto de documentos de oficina, utilizado por el programa Open Office.
A pesar de esto, aún en el 2010 recibo documentos de organismos del ejecutivo en formato de Microsoft Office. Nuestro gobierno, por falta de determinación e impulso revolucionario de muchos funcionarios, se hace partícipe de los mecanismos más utilizados para promover el software privativo: el envío a través de correo electrónico de documentos con formato privativo.
Se usa el argumento de que debemos enviar documentos en formato MS-Office (doc, ppt o xls) porque "es el más difundido y todo el mundo lo tiene". Eso es como fomentar el consumo de la Coca Cola porque es la bebida de mayor distribución mundial o fomentar el reguetón antes que la música venezolana porque se han editado mayor número de discos a nivel mundial. Los revolucionarios no nos podemos dar el lujo de ser tan banales.
Los organismos oficiales no deben esgrimir este tipo de argumentos superficiales. Se deben enviar documentos en Estándares Abiertos, informando al usuario qué programa gratuito descargar para que pueda abrir el documento, como de hecho ocurre con frecuencia cuando se recibe un archivo PDF. Honremos no sólo el decreto 3390, sino también nuestra perspectiva revolucionaria.
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