jueves, 28 de abril de 2011

Obsolescencia Programada

En estos momentos está en el tapete el tema de la Obsolescencia Programada, gracias a un documental de la directora alemana Cosima Dannoritzer que ha sido transmitido en varios países. Partiendo de un notorio antecedente, la confabulación en los años 20 de los principales fabricantes de bombillos del mundo para producir bombillos de menor calidad, el documental desarrolla el concepto. Se trata de un estrategia deliberada de los fabricantes (de cualquier tipo de bien) para que sus productos no duren demasiado y así mantener continuamente la venta de nuevos modelos en el futuro.

A lo largo del documental se describe el caso de una impresora que en su electrónica tiene un chip programado para contar el número de impresiones. ¿Para qué? Para que al llegar a una determinada cantidad, aún si la impresora está buena, dar un mensaje de error de hardware y negarse a seguir imprimiendo. El documental describe cómo, bajándose un programa que “hackea” dicha impresora, el contador de impresiones vuelve a cero y la impresora sigue funcionando con normalidad. Obsolescencia programada con premeditación y alevosía.

Uno de los principales contribuyentes a la dinámica de la Obsolescencia Programada, que también podría decírsele “Obsolescencia Prematura”, es el gigante del software Microsoft. Continuamente incorpora elementos en el Windows que necesitan de más y más recursos, especialmente de velocidad de CPU y de memoria RAM. A la vuelta de dos o tres años de haber comprado una computadora, sentimos que está lenta, que no podemos instalarle la última versión de Windows o de Office, lo que nos impulsa a actualizar el hardware. A esto se agrega que las versiones de Office traen nuevos formatos para que nos veamos empujados a actualizar la versión de Word o Excel.

¿Es necesario evolucionar de este modo? Probablemente sea indetenible una cierta evolución hasta que se cambie el modelo de “progreso”, dado que el mundo está dominado actualmente por voraces trasnacionales, pero no deberíamos vernos forzados a cambiar de equipos tan frecuentemente. Una computadora “viejita”, con 256MB de memoria RAM puede funcionar perfectamente con una versión de Linux no tan recargada, como Puppy Linux o Xubuntu, lo que permitiría usarlas durante más tiempo.

Alargar el tiempo de vida de las computadoras y de cualquier dispositivo electrónico, es incluso beneficioso para el ambiente, porque produciríamos basura a un ritmo menor. Contra la Obsolescencia Prematura (y Programada), también Linux es una opción.

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