El tema de la propiedad intelectual debería estar en el centro de la discusión sobre el Socialismo del Siglo XXI. Los modelos de producción asociados al software libre ofrecen una alternativa que permite darle la vuelta a los esquemas clásicos de propiedad intelectual. Estos modelos de producción tienen que ver con creación de software, adaptación de software, asesorías, administración de sistemas y capacitación, entre otros. Son modelos participativos, protagónicos y productivos, nada de cobrar sentado en un sofá por licencias de uso, como en el caso de software privativo.
El problema con el pago de licencias de software es que se cobra el mismo producto muchas veces. Esto no estaría mal, en teoría, si se viera como una distribución del valor/trabajo entre todos los compradores. Lo malo es que con este sistema no se puede garantizar que se van a vender exactamente las copias necesarias para obtener la retribución justa. Ahí tienen a Bill Gates, cuya riqueza personal pagaría la deuda externa venezolana sólo por vender millones de veces el mismo pachulí.
No se trata sólo de software, se trata en general del modo como se concibe la propiedad intelectual, por medio de la cual los creadores o autores cobran un porcentaje de las ventas, independientemente del trabajo realizado para hacer el producto. Esto está agravado por el hecho de que la mayoría de las veces los verdaderos autores cobran migajas. Los que cobran son otros mediadores económicos, como la empresa que contrata al autor o la empresa a la que el autor cede sus derechos de propiedad.
El software libre contribuye a rescatar la idea del valor como consecuencia del trabajo, frente a teorías del valor que adopta el mundo capitalista, basadas casi exclusivamente en la oferta y la demanda.
(Publicado en el Correo del Orinoco el 20/12/2009)
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